En un país en el que la inflación oscila entre el 25% y el 30% anual, ahorrar es un privilegio que se dan unos pocos. La mayoría de la gente está obligada cubrir sus necesidades insatisfechas por medio del consumo y una buena parte tiene que complementar sus ingresos con planes de pago en cuotas, endeudamiento que, a la corta o a la larga, anula el poder de compra.
A partir de una encuesta realizada por Trabajando.com, enfocada en conocer cuánto ahorran los argentinos por mes, se les preguntó a más de 2.900 personas por su capacidad de ahorro derivada de su salario mensual. De la encuesta se desprende que el sueldo del 56% de los trabajadores no es suficiente para destinar siquiera una parte de él al ahorro, y que mes a mes lo utilizan en su totalidad sin opción alguna de pensar en el largo plazo.
Sin embargo, de acuerdo con el informe del portal de empleo, hay algunos más precavidos que, pese a que les cuesta, prefieren destinar una fracción de su salario al ahorro: se trata de un 16% de los encuestados, que señala que lo hace cada vez que puede, mientras que un 28% lo hace todos los meses.
A las personas capaces de ahorrar con su salario se les preguntó cuánto de su sueldo mensual llegan a destinar al ahorro, a lo que un 43% respondió que llegan a reservar solamente un 15%; el 45% dijo que alcanza guardar entre un 15% y un 30% de éste, y finalmente, el 12% restante intenta guardar más del 30% de su salario. ¿Usted puede ahorrar? ¿Cuánto?
Cuestión de objetivos
Los encuestados mostraron diferentes razones para guardar parte de su dinero: un 47% aseguró que lo hace para invertir a futuro, un 20% respondió que lo hace por si tiene que afrontar algún tipo de emergencia, el 19%, para comprar una casa o departamento, el 6%, para la educación de sus hijos, el 5%, para comprar un coche, y finalmente el 3% restante ahorra para la salud de su familia.
Y a la hora de elegir quién será el encargado de guardar ese dinero intocable, los argentinos dividen sus opciones, según el 54% de los encuestados es preferible mantenerlo en una cuenta bancaria o en otra institución financiera; un 38% señala que es mejor guardarlo en sus casas y el 8% opta por encargárselo a un amigo o familiar.
El muestreo de Trabajando.com es nacional, pero por las características de su economía, se puede inferir que en Tucumán la capacidad de ahorro es menor a del promedio del país. Susana Nuti, directora de la Fundación Mercado, explica que el ingreso disponible de las familias tucumanas impulsa más el gasto que el ahorro, ya que la cantidad de necesidades insatisfechas es muy alta. "Se gasta porque se necesita; no hay margen para ahorrar", dice la economista.
En efecto, un empleado privado de la provincia gana un sueldo de bolsillo de $ 2.477 mensuales, pese a que creció casi un 29% entre el segundo trimestre de este año e igual período de 2009. Ese salario promedio es penúltimo en el ranking nacional y supera sólo al sueldo neto de un trabajador que reside en Santiago del Estero que cobra $ 88 menos por mes ($ 2.389).
Los distritos del norte argentino están muy lejos del promedio nacional de salario de bolsillo, estimado en $ 3.655. Además son tres veces más bajos de los que reciben los empleados privados de la Patagonia. En efecto, los sueldos más altos de la Argentina se pagan en Santa Cruz, ya que en promedio llegan a $ 7.177.
Mientras Santa Cruz es la provincia en la que mejores salarios se pagan, el segundo lugar lo ocupa Chubut, con $ 6.246 promedio, y le sigue Neuquén, con $ 5.960.
A Santiago del Estero y a Tucumán le sigue en el ranking de peores sueldos Formosa de la Argentina, con un salario mensual de $ 2.535. "El ahorro de los tucumanos es más bajo porque el sueldo promedio es muy bajo con relación a otros distritos del país", sostiene el economista Daniel Abad.
Mirada por segmentos
Abad afirma que para desentrañar la capacidad de ahorro de los tucumanos tiene que realizarse un análisis por clases. "Los sectores medios-bajos de la provincia, si bien no tienen capacidad de ahorro, sí tienen de capacidad de consumo, que se extiende mucho más que el sueldo por vía del endeudamiento con tarjeta de crédito. Su deuda excede cuatro o cinco meses el monto de su sueldo mensual. Una forma de ahorrar que tienen es comprando electrodomésticos. Y eso tiene un límite, porque no se puede comprar una heladera todos los años", ejemplifica Abad. Y agrega que en el caso del segmento medio-alto la situación es diferente. "Estas personas ya han consumido, ya han renovado los electrodomésticos, el auto, etcétera. Los que pueden, ahorran en ladrillos; otros, aunque muy poco, en dólares, y de ello da cuenta la fuga de capitales del orden de los U$S 1.000 millones mensuales en el país. Y otra parte de este sector medio-alto también ahorra en plazos fijos, depósitos que han crecido, inclusive pese a que dan tasas negativas con respecto a la inflación", explica el economista.
Para discernir los dos sectores, dijo que la clase media-baja en Tucumán es aquella que no tiene nada de capacidad de ahorro, y cuyos ingresos son destinados al consumo de alimentos, a la educación y al endeudamiento con tarjeta de crédito. La media-alta es la que recibe la renta del sector agropecuario, de la soja, de la caña o del limón, por ejemplo. "Estos están dividiendo el ahorro", analiza.
El experto trazó una diferencia entre el presente económico y el de mediados de los 90. "El ahorro natural en la Argentina, los créditos hipotecarios para comprar la vivienda propia, ya no existe porque no dan los ingresos para calificar. Esta es una gran diferencia, por ejemplo, con la situación de 1995, cuando había mucha gente endeudada en dólares y en créditos hipotecarios", reseñó Abad.